SEGUIR.

“¿Cuál es mi camino? ¿Esperarte? ¿Olvidarte? ¿Ir de los brazos de uno y de otro, hoy dormir con alguien y mañana con otro diferente?” – Frida Kahlo. 

Huyo de ti como huye un fugitivo herido y renqueante, sabiendo que en cualquier momento le alcanzará la bala definitiva. No soporto mi fragilidad para ponerme a tiro, ni tu sangre fría para apretar el gatillo. Como si no hubieras firmado antes nuestra sentencia de muerte.

Escapo de ti eligiendo otras vías de escape, pero siempre te encuentro en alguna letra de una canción, en algún verso de un poema, en algún sabor que te trae de vuelta a mi boca, en algún olor que me obliga a cerrar los ojos y ahuyentarte. Pero, a veces, la mayoría de las veces, no te vas. Te quedas aquí, haga lo que haga, esté con quien esté.

Vuelve tu sudor a mi piel cuando es otro cuerpo el que me suda. Y me siento sola a pesar de las malas compañías que me busco. Vuelve tu nombre a mi lengua cuando beso otros labios, como un amante infiel que no sabe guardar su secreto. Y me descubro traicionando mi estabilidad emocional, creyendo que me voy a reconstruir rompiendo a otras personas. Vuelves a mi lado cuando el dolor me agarra en la oscuridad en camas ajenas. Y entiendo que hacer el amor sin ti solo es sexo, consumo rápido, vacío.

Procuro olvidarte siguiendo la ruta de un pájaro herido,

procuro alejarme de aquellos lugares donde nos quisimos…

Me enredo en amores, sin ganas ni fuerzas por ver si te olvido

y llega la noche y de nuevo comprendo que te necesito… 

Insomnios. No sé de dónde saco energías para afrontar el día tras noches sin dormir. No aguanto tus apariciones en mis sueños, como una estrella prometedora caída en desgracia. Río sin gracia. Perdí el sentido del humor y también el del amor.

Desgana. Digo que sí a cualquier propuesta. Finjo falso interés. Voy y vengo sin saber siquiera el rumbo. Ocupo mi tiempo. Pongo a trabajar a mis neuronas y mis músculos. Hago y sigo haciendo y si no tengo nada que hacer, me lo invento. Pero, cuando nadie me ve, me deshago.

Fuego. Me sigue ardiendo el corazón al verte y al perderte de vista. En las noches de verano que me recuerdan a nuestros primeros tiempos. Cuando todavía éramos inocentes. Cuando todavía estábamos ilesos.

Procuro olvidarte haciendo en el día mil cosas distintas.

Procuro cansarme, llegar a la noche apenas sin vida. 

Y llega la noche y de nuevo comprendo que te necesito…

Ojalá pudiéramos ser felices sin más, como lo éramos. Sin dejarnos atormentar por futuros ni esquemas fijos ni encajes imposibles ni proyectos incompatibles. Rimar tus malas rachas con mis buenos tiempos, y viceversa, y punto y final. Avanzar contra la vida y sus vaivenes. Seguir. Juntos.

Pienso en volver de manera suicida. Kamikaze. A contracorriente de quienes me dicen que todo acabará en desastre. Elegirte como quien elige la esperanza, por encima de mi desconfianza,  de mis miedos, de mis dudas. Como si existiera la posibilidad de regresar y borrar el daño.

Pero es indeleble. Tenemos demasiado pasado. Demasiadas rutas y todas intransitables por más que me empeñe en recorrerlas e intentar buscar una salida. Siempre hay algún árbol caído, algún abismo, que nos corta el paso. Vamos, tú por tu camino recto y yo por mis sendas sinuosas. Hay que seguir, aunque no sepamos cómo, por dónde, ni por qué.

Lo que haría por que estuvieras tú,

porque siguieras tú

conmigo… 

Lo que haría por no sentirme así,

por no vivir así

perdida… 

muchacha en la ventana
“Muchacha en la ventana” – Salvador Dalí.

Procuro olvidarte…

7 Comentarios

  1. No se puede olvidar a quien no se ha ido… las heridas son las nuevas carreteras para transitar en sendas distintas, deseando, soñando casi utópicamente más adelante sean la misma ruta de encuentro.

    Le gusta a 2 personas

    1. No lo podías haber expresado mejor… A veces, nos empeñamos en retomar el camino aunque sepamos que vamos a tropezar otra vez, tantas veces, con la misma piedra… ¡Muchas gracias por tu comentario! Un abrazo 🙂

      Le gusta a 1 persona

  2. ¡¡¡Guao!!! Me has dejado sin palabras. Volver a leer será una obligación para tomar cada una de las estrofas y saborearla una vez más. Una armonía perfecta entre la pasión, la frustración y los deseos encontrados. Un buen buena tarde para ti.
    Manuel

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .