CONVERSACIONES FRENTE A UN VENTANAL.

Me gusta el hogar de mi amigo

porque aun sin luz,

con la tele rota,

los sillones desvencijados

o el viento que siempre lo atraviesa,

hay un balcón con vistas al mar

donde guardo mil recuerdos.

 

De las fiestas de verano,

de los besos a escondidas,

de las charlas de madrugada,

de reír hasta las agujetas,

de abrazarse bien fuerte,

de salir a respirar

y saberse feliz.

 

Hoy, sin embargo,

todo fue triste:

desde las palabras

hasta los silencios.

 

Un trasatlántico zarpó

y despareció en el horizonte.

La cerveza se acabó

y esta vez sí era la última.

Y tuve que aceptar

el fin irremediable de ciertas historias.

 

El desamparo,

el desánimo,

los desamores,

los desamigos…

 

Pero te quiero, marinero.

Te echaré de menos.

Gracias por tu amistad.

Cuídate siempre.

ventanal

 

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