UNIDAS ANTE EL PELIGRO.

Llora bajo la ducha mientras la sangre desaparece por el desagüe. El agua está caliente, pero ella no consigue sacarse el frío de los huesos. Sus huesos aplastados contra el suelo de aquel portal al que la arrastraron sin su consentimiento.

La arrastraron, la atraparon, y todavía no ha conseguido escapar de aquellas cuatro paredes. Recuerda cada detalle de cada baldosa: el color, la forma, las grietas. Y piensa que esas grietas jamás serán tan profundas como las de su cuerpo. Su cuerpo invadido por otros cuerpos ajenos, ultrajado, quebrantado, violado.

Se desangra y no es la menstruación, es que la han destrozado desde la vagina hasta el alma. Y más allá del dolor físico, la peor hemorragia la causa la herida abierta de su cabeza. Preguntas como balas directas al cráneo: ¿cerraste bien las piernas? ¿qué ropa llevabas puesta? ¿por qué sonríes en las fotos?

Tantas otras, demasiadas, antes, mucho antes, desde siempre, que han tenido que pasar por eso. Hombres decidiendo sobre la vida de las mujeres. Hombres que nunca correrán tales riesgos. Hombres que son hijos de una estructura patriarcal, del matrimonio de la injusticia con la impunidad. Cómo romper con el patriarcado si son ellos quienes ostentan el poder de decisión.

Se frota la piel con fuerza, como queriendo arrancarse todo rastro de otras pieles. Se siente sucia, impura, contaminada. Es el veneno de una sociedad letal. Es la sentencia a muerte de unos jueces. Es la burla cómplice, la risa cómplice, el silencio cómplice.

Sin embargo, a pesar de que se hayan reído en su cara, incluso cuando son ellos quienes siguen teniendo la última palabra, ella sabe que no está sola. Nosotras hemos gritado, todas a una, y no nos callarán más. Basta ya.

Está en nuestra voz, y también en la mano de cada hombre que no maltrata, que no se ríe de un chiste machista, que no acosa, que no se calla ante el acoso, que escucha, que intenta comprender. Necesitamos manos que no recurran a la violencia ni lancen piedras a nuestro camino, sino que las aparten y sigan nuestros pasos en la lucha.

Para que ninguna más se sienta sola ante el peligro.

basta

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4 Comments

  1. Terrible. Ojalá no se necesitará proclamar en apoyo constantemente. Debía de apreciarse de hecho.
    Espero que dentro de un tiempo, cuando los hijos de los hijos de los machistas maltratadores, hayan estudiado, se hayan culturizado y por ende no suceda este espanto, acabe la reafirmación de que se apoya a las víctimas de esta gentuza.

    Le gusta a 1 persona

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